Cannabis medicinal en Colombia: cuando la ciencia entra en la mesa de decisiones

Una investigación de la Universidad de Antioquia analiza cómo la evidencia científica, la ciudadanía y distintos actores pueden contribuir a construir una política pública más informada sobre cannabis medicinal.

Por Identidad Cannábica


Durante años, la conversación sobre cannabis en Colombia estuvo marcada por posiciones enfrentadas: prohibición, legalización, usos medicinales, riesgos para la salud y oportunidades económicas.

Pero hay una pregunta que resulta cada vez más importante y que va más allá de estar a favor o en contra de la planta:

¿Cómo se construye una buena política pública sobre cannabis?

Una investigación publicada el 7 de septiembre de 2026 en Health Research Policy and Systems intenta aportar elementos para responderla. El trabajo fue desarrollado por investigadores de la Unidad de Evidencia y Deliberación para la Toma de Decisiones de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y analiza cómo la evidencia científica puede incorporarse a la formulación de políticas sobre cannabis medicinal en Colombia.

Lo interesante es que los investigadores no se limitaron a revisar estudios científicos. También incorporaron las perspectivas de ciudadanos, actores relacionados con el sector y responsables de la toma de decisiones.

El resultado ofrece una fotografía interesante de dónde estamos y, sobre todo, de los desafíos que todavía tiene Colombia.


Una regulación que necesita algo más que leyes

Colombia cuenta desde 2016 con un marco legal para el acceso seguro e informado al cannabis con fines médicos y científicos (Ley 1787). Desde entonces, diferentes decretos y resoluciones han ido modificando y desarrollando ese sistema regulatorio.

Pero regular un mercado no significa tener resueltas todas las preguntas.

¿Qué productos deberían estar disponibles?
¿Qué evidencia debe respaldar una aplicación medicinal?
¿Cómo deben establecerse los límites relacionados con los cannabinoides?
¿Cómo se prepara a los profesionales de la salud?
¿Y cómo se garantiza que los pacientes reciban información confiable?

La investigación de la Universidad de Antioquia aborda precisamente estas preguntas mediante un proceso de traducción del conocimiento, cuyo propósito es llevar la evidencia científica hacia los espacios donde se toman decisiones.

Para ello se analizaron tres grandes áreas: regulación, efectividad y seguridad, y capacitación y comunicación.

El proceso incluyó 20 ciudadanos en paneles deliberativos, 32 actores relevantes en un diálogo de política pública y entrevistas con cuatro responsables de la toma de decisiones.

La idea es sencilla, pero poderosa: una política pública puede estar sustentada en evidencia científica y, al mismo tiempo, necesita considerar cómo esa política será entendida y aplicada por la sociedad.


¿Qué sabemos realmente sobre el cannabis medicinal?

Aquí aparece uno de los aspectos más importantes del estudio.

La evidencia disponible respalda determinadas aplicaciones del cannabis medicinal. Entre ellas aparecen el manejo del dolor crónico, su utilización como tratamiento complementario en determinados casos de epilepsia refractaria y el control de náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia.

Pero los investigadores también hacen una advertencia fundamental: para varias de estas aplicaciones, la certeza de la evidencia sigue siendo baja o moderada, debido a las limitaciones de parte de los estudios disponibles.

Esto no significa que el cannabis medicinal carezca de utilidad. Significa que la ciencia todavía está construyendo respuestas más precisas.

Y esta distinción es fundamental para una cultura cannábica responsable. Una cosa es reconocer los beneficios respaldados por evidencia y otra muy diferente convertir esos resultados en afirmaciones generales sobre las propiedades de toda la planta.


El gran problema también es la información

Quizá una de las conclusiones más relevantes para la sociedad está fuera del laboratorio.

Los participantes identificaron la falta de información clara y accesible como una de las principales barreras para tomar decisiones informadas. También apareció la necesidad de mejorar la capacitación de los profesionales de la salud y desarrollar herramientas y guías basadas en evidencia.

La ciencia puede producir investigaciones de gran calidad, pero si sus resultados no llegan de manera comprensible a médicos, pacientes, autoridades y ciudadanos, buena parte de su valor social se pierde.

El estudio señala además que muchos profesionales sanitarios consideran insuficiente su formación actual sobre cannabis medicinal. Un sistema medicinal necesita profesionales capaces de comprender la evidencia, evaluar sus limitaciones y orientar a los pacientes de manera responsable.

Entre la investigación científica y la ciudadanía existe un puente que necesita fortalecerse: la comunicación.


THC y regulación: cuando un porcentaje puede cambiarlo todo

Otro de los asuntos analizados tiene que ver con los límites regulatorios del THC.

Los investigadores encontraron que las jurisdicciones estudiadas manejan diferentes límites para productos medicinales y que muchos se encuentran aproximadamente entre 0,2 % y 1 % de THC.

No existe una fórmula universal. Determinar un límite implica considerar evidencia científica, seguridad, características de los productos, usos médicos, controles sanitarios y consecuencias económicas y regulatorias.

En Colombia el Decreto 1138 de 2025 incorporó la posibilidad del uso de la flor de cannabis como producto terminado con fines médicos, bajo las condiciones establecidas por la regulación sanitaria (Aun sin definir). El Ministerio de Justicia también ha continuado desarrollando instrumentos relacionados con licencias, pequeños y medianos cultivadores y la cadena productiva.

Por eso, el estudio llega en un momento especialmente oportuno: la regulación colombiana necesita evolucionar mientras la evidencia científica siga creciendo.


Colombia está construyendo una nueva etapa

La investigación de la Universidad de Antioquia no debe entenderse como una respuesta definitiva sobre el cannabis medicinal. Su valor está precisamente en mostrar que la construcción de una política pública requiere un proceso permanente de aprendizaje.

Colombia necesita más investigación nacional, mejores sistemas de información, profesionales capacitados, regulación clara y mecanismos que permitan evaluar los resultados de las decisiones adoptadas.

También necesita escuchar a quienes hacen parte de esta realidad. Pacientes y familias, médicos e investigadores, productores y empresas, comunidades rurales, autoridades y ciudadanos.

La industria puede crecer, pero ese crecimiento tendrá mayor legitimidad si está acompañado de conocimiento, calidad y responsabilidad. Durante décadas, la sociedad recibió mensajes contradictorios sobre esta planta. En algunos momentos fue presentada exclusivamente como un problema; en otros, como una solución casi universal.

La ciencia ofrece un camino diferente.

Preguntar. Investigar. Medir. Comparar. Reconocer los beneficios cuando existen, identificar los riesgos y aceptar las incertidumbres cuando la evidencia todavía no es suficiente.

Una cultura cannábica madura no necesita exagerar sus argumentos. Necesita mejores preguntas y mejores respuestas.

La investigación de la Universidad de Antioquia representa, en ese sentido, una señal importante: Colombia no solamente está discutiendo cuánto cannabis puede producir, comercializar o utilizar. También está empezando a discutir cómo generar conocimiento y utilizarlo para tomar mejores decisiones. Quizás esa sea una de las transformaciones más importantes que puede experimentar el ecosistema cannábico colombiano.

Porque la verdadera madurez de una cultura cannábica no se mide únicamente por el tamaño de su mercado.

También se mide por su capacidad para investigar, informar y participar responsablemente en las decisiones que definirán su futuro.


Fuente principal

Velásquez-Salazar, P., García, D., Marín, I. C., et al. Knowledge translation and evidence use in medicinal cannabis policy: An evidence brief on regulation, effectiveness, safety and stakeholder support in Colombia. Health Research Policy and Systems, 2026.

Fuentes institucionales

Ministerio de Justicia y del Derecho — Colombia. Normativa sobre cannabis con fines medicinales, científicos e industriales.

Decreto 1138 de 2025. Marco regulatorio colombiano relacionado con el uso de la flor de cannabis con fines médicos.

Deja un comentario