Cali volvió a marchar por el cannabis: así se vivió la Marcha Mundial de la Marihuana 2026

El pasado sábado 9 de mayo, las calles de Cali nuevamente se llenaron de humo, música, banderas, tambores y mensajes de transformación social durante una nueva edición de la Marcha Mundial de la Marihuana, una jornada que reunió a cientos de integrantes de la comunidad cannábica alrededor de la defensa de los derechos ciudadanos, la regulación y la educación sobre la planta.

Aunque tradicionalmente esta movilización se realiza el primer sábado del mes de mayo, en esta ocasión la convocatoria se desarrolló una semana después debido a diferentes circunstancias organizativas y logísticas. Sin embargo, el cambio de fecha no disminuyó la participación ni el entusiasmo de los asistentes, quienes respondieron al llamado y recorrieron las calles de la ciudad en una jornada marcada por la cultura, el activismo y la visibilización social.

La edición de este año también tuvo un significado especial al conmemorarse 19 años de la Marcha Mundial de la Marihuana en Colombia, consolidando este encuentro como uno de los espacios de movilización cannábica más importantes del país.

Una movilización enfocada en la regulación y los derechos

Uno de los principales mensajes impulsados durante esta edición estuvo relacionado con la necesidad de construir una regulación más justa y proporcional frente al porte y consumo de cannabis en espacios públicos.

Desde la organización de la marcha en Cali señalaron que una de las exigencias de este año se enfocó en que las normas relacionadas con el cannabis respeten las recomendaciones realizadas por altas cortes del país y garanticen un tratamiento equilibrado hacia los consumidores.

El debate volvió a poner sobre la mesa la necesidad de desarrollar políticas públicas basadas en derechos humanos, evidencia y salud pública, alejándose de enfoques estrictamente prohibitivos que durante años han sido cuestionados por diferentes sectores sociales.

“La marcha es un lugar para visualizarnos como comunidad”

Durante la jornada, distintos colectivos y medios alternativos también compartieron reflexiones sobre el significado de la movilización. Entre ellos, culturacannábica.tv expresó que la marcha continuó siendo un espacio fundamental para que los consumidores y defensores del cannabis pudieran hacerse visibles ante la sociedad.

Según señalaron:

“La marcha es un lugar para visualizarnos como comunidad”.

También afirmaron que muchas de las políticas prohibicionistas implementadas históricamente no lograron reducir problemáticas como la violencia, el acceso de menores al cannabis o los consumos problemáticos.

En ese sentido, insistieron en que el camino debe centrarse más en la educación y la construcción de nuevas políticas públicas alrededor de la planta:

“Hay que hacer entender y educar alrededor de la planta para que podamos generar nuevas políticas”.

Estas posiciones reflejaron una visión compartida por buena parte de los asistentes, quienes consideran que la conversación sobre cannabis en Colombia debe avanzar hacia escenarios más responsables, informados y alejados del estigma.

Una voz espiritual y humana dentro de la marcha

Entre los múltiples mensajes que dejó esta jornada también apareció una reflexión profundamente personal compartida por María Sabina, integrante de la comunidad cannábica en Cali, quien expresó cómo su relación con el cannabis transformó su percepción de la vida y de las personas que la rodean.

En sus palabras, durante años escuchó la idea de que el cannabis era “la puerta hacia las drogas”, una frase que le generó temor. Sin embargo, aseguró que su experiencia fue completamente distinta:

“Cuando abrí la puerta cannábica, mi vida y mi percepción de la realidad cambiaron, no porque estuviera alterada por un narcótico, sino porque desperté y pude ver con amor, transparencia y empatía a la humanidad y todo a mi alrededor”.

María Sabina también describió el cannabis como una herramienta de conexión con las raíces, la medicina integral, el arte y el amor profundo, defendiendo la necesidad de construir una sociedad más educada frente a la planta y menos dominada por los prejuicios.

Según expresó, la falta de regulación y conocimiento ha provocado inseguridad, desinformación y estigmatización hacia la comunidad cannábica, afectando incluso temas de salud pública y políticas sociales.

“Hoy dignificamos la planta por lo que ancestralmente representa para nuestra sociedad. Educamos con amor y paciencia desde una comunidad que busca seguridad, libertad y tranquilidad”.

Su mensaje reflejó uno de los componentes más visibles de la marcha de este año: la dimensión humana, emocional y espiritual que muchas personas encuentran alrededor del cannabis y de las luchas por su reconocimiento cultural y social.

Mucho más que una marcha

Como ha ocurrido durante años, la Marcha Mundial de la Marihuana en Cali no solamente funcionó como una manifestación política, sino también como un encuentro cultural y social.

La jornada reunió músicos, artistas urbanos, pacientes medicinales, emprendedores, activistas y ciudadanos que han participado en actividades culturales, intervenciones artísticas y expresiones comunitarias alrededor del cannabis.

Más allá de las discusiones sobre regulación, la movilización volvió a convertirse en un espacio donde cientos de personas defendieron ideas relacionadas con la libertad individual, la reducción del daño, la educación y el respeto hacia quienes consumen cannabis de manera responsable.

Después de 19 años de movilizaciones, la marcha continúa demostrando que la discusión sobre el cannabis en Colombia ya no gira únicamente alrededor de una planta, sino alrededor de la construcción de nuevas formas de convivencia, regulación y participación ciudadana.

Porque para muchos asistentes, marchar sigue siendo una forma de decir que la conversación no debe quedarse en la prohibición, sino avanzar hacia el entendimiento, la educación y las políticas públicas construidas desde la realidad social.

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