
La implementación y formalización de los Clubes Sociales Cannábicos (CSC) en Colombia presenta diversos aspectos positivos, principalmente centrados en la transición hacia un modelo de regulación que prioriza la salud pública, la seguridad ciudadana y los derechos de los usuarios.
El CESED (Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas) ha publicado un Comentario de Política (el número 19 de 2025) en el que analiza el surgimiento de los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) como una alternativa regulatoria en Colombia para transitar desde la ilegalidad hacia un modelo de salud pública. Allí explican que estas asociaciones privadas permiten el autocultivo y consumo colectivo, operando actualmente en un limbo jurídico que dificulta su formalización y los mantiene en zonas grises. A través de un estudio comparativo, se examinan las lecciones aprendidas de países como Uruguay, Malta y Alemania, donde los clubes ya forman parte de marcos legales estructurados.
La implementación y formalización de los CSC en Colombia presenta diversos aspectos positivos, principalmente centrados en la transición hacia un modelo de regulación que prioriza la salud pública, la seguridad ciudadana y los derechos de los usuarios.
En Colombia los CSC han ganado prominencia en años recientes en un contexto de vacío regulatorio. La literatura ha documentado una amplia variedad en las formas de los Clubes en dimensiones como el número de miembros, los arreglos asociativos y de trabajo, el cultivo y el abastecimiento, la asociatividad entre clubes, máximos de dispensación, criterios de elegibilidad y requisitos para las sedes físicas, espacios de consumo, entre otros.
1. Salud Pública y Reducción de Riesgos y Daños (RDD)

Uno de los mayores beneficios es la oportunidad de implementar estrategias de reducción de riesgos y daños. Los CSC permiten:
• Promover entornos de consumo de menor riesgo y libres de violencia.
• Ofrecer pedagogía y educación sobre prácticas de autocuidado, cuidado colectivo y sana convivencia.
• Brindar información de calidad sobre los niveles de potencia (THC) y la composición química del cannabis, lo que permite un consumo más informado.
• Actuar como una interfaz efectiva entre los usuarios y los programas de salud pública estatales, facilitando la asistencia en casos de patrones de consumo problemático.
2. Formalización y Debilitamiento del Mercado Ilegal
La regulación de los clubes permitiría sacar de la “zona gris” a organizaciones que no tienen vínculos con las mafias ni el crimen organizado. Esto conlleva a:
• Quitarle rentas al mercado ilegal al formalizar un ecosistema urbano que actualmente opera en la informalidad.
• Garantizar que los consumidores accedan a un producto de procedencia conocida y sin vínculos con estructuras criminales.
• Reducir la exposición de los usuarios a los peligros asociados con la compra en mercados ilícitos.

3. Garantía de Calidad y Trazabilidad
A diferencia del mercado ilegal, los CSC pueden asegurar estándares de calidad superiores:
• Permiten el acceso a un cannabis de mayor calidad gracias a la implementación de mejores prácticas de cultivo.
• Fomentan la transparencia sobre las variedades cultivadas y evitan prácticas peligrosas del mercado negro, como el prensado de la hoja.
• Fortalecen la trazabilidad del producto desde la siembra hasta la entrega al miembro del club.
4. Creación de Espacios Seguros y Convivencia
Los CSC ofrecen una alternativa a las regulaciones prohibicionistas del consumo en espacios públicos:
• Proporcionan espacios físicos privados y seguros para el consumo adulto, lo que puede reducir conflictos en el espacio público.
• Su formalización incluiría requisitos de seguridad (como cámaras y alarmas) y normas de convivencia (gestión de olores y ruidos) que benefician tanto a los miembros como a la comunidad circundante.
5. Modelo Asociativo frente al Comercial
Debido a su naturaleza de asociaciones sin ánimo de lucro, los CSC tienen ventajas estructurales sobre el modelo puramente comercial:
• No tienen incentivos para aumentar el consumo o iniciar a nuevos usuarios, a diferencia de los productores comerciales que buscan maximizar ganancias.
• Fomentan la participación democrática, el activismo y la construcción de comunidad alrededor de la planta
La formalización de los Clubes Sociales Cannábicos se perfila como la pieza clave para que Colombia transite hacia una política de drogas coherente con los principios de salud pública, derechos humanos y reducción de daños. Al sacar a estas organizaciones del “limbo legal” y la zona gris, el Estado tiene la oportunidad de debilitar las rentas del mercado ilícito, garantizar la seguridad de los usuarios mediante un suministro de procedencia conocida y fortalecer las redes comunitarias de educación y cuidado colectivo. El camino hacia una regulación progresiva y basada en la evidencia ya cuenta con lecciones globales y un ecosistema local activo; el reto ahora es consolidar un marco jurídico que armonice la justicia social con la protección de la salud ciudadana
Descarga el documento Comentario de Política (el número 19 de 2025)
