En Medellín, hablar de cannabis sigue siendo un tema cargado de tabúes y estigmas. Sin embargo, en la Comuna 15 — Guayabal —, una joven emprendedora decide transformar esa narrativa en un espacio de encuentro, conciencia y comunidad.

Ella es Eimy Castrillón, emprendedora, salubrista de corazón, auxiliar de enfermería y líder social. Desde hace cuatro años viene liderando lo que hoy conocemos como Famihuana, y hace dos años se consolidó oficialmente como una organización social y la primera mesa cannábica de la ciudad de Medellín.
Para Eimy, Famihuana significa familia, humana y naturaleza, tres pilares que se entrelazan para resignificar el uso del cannabis en sus múltiples dimensiones: recreativa, medicinal e industrial. Pero sobre todo, Famihuana busca educar y generar conciencia alrededor de la planta y de otras sustancias psicoactivas, siempre desde la perspectiva de la reducción de riesgos y daños.


“A Famihuana lo hace diferente que no solo buscamos impactar al consumidor de cannabis, sino también a todas las personas a su alrededor, incluidas las instituciones, que muchas veces han estado alejadas de este tema”, explica Eimy.
Ese enfoque integral ha permitido que Famihuana no se limite a trabajar con usuarios, sino que busque tender puentes entre la comunidad y la institucionalidad. En un contexto donde los consumidores han sido históricamente estigmatizados y aislados, este esfuerzo representa un paso hacia la dignidad, la visibilización y el diálogo.
Hoy, Famihuana no solo es una mesa de participación social, sino también un símbolo de resistencia y transformación en la ciudad de Medellín. Su existencia recuerda que el cannabis no se reduce a un estereotipo, sino que también es cultura, salud, economía y comunidad.
Famihuana es, en esencia, la unión entre familia, humanidad y naturaleza.
Por Yesenia Grajales Castrillón
Integrante de Famihuana
Colaboradora en Identidad Cannábica
